Publication Date: December 2007
- Author
Francisco Cabrillo
Summary
El Impuesto sobre el Patrimonio es una figura impositiva obsoleta,
desterrada de los sistemas tributarios del mundo desarrollado, pero que
subsiste anacrónicamente en España. Este impuesto desincentiva el
ahorro al imponer una doble tributación a las rentas ahorradas. Quien
obtiene una renta paga el IRPF; si ahorra una parte de la renta, esta
renta ahorrada tributa de nuevo cada año a través del Impuesto sobre
el Patrimonio. El desincentivo a ahorrar es evidente y preocupante en
un país con un déficit de ahorro neto del 10% del PIB. El Impuesto
sobre el Patrimonio es también contrario a la equidad, porque recae
esencialmente sobre los ciudadanos de rentas medias. Los titulares de
grandes patrimonios disponen de instrumentos legales que permiten
eludir el Impuesto sobre el Patrimonio, instrumentos que han sido
además incentivados fiscalmente por el actual Ejecutivo. Finalmente, el
impuesto es contrario a la eficiencia: castiga el fruto del esfuerzo laboral
y empresarial, haciendo menos atractivo trabajar, ahorrar y asumir
riesgos. La pervivencia en España del Impuesto sobre el Patrimonio, que
se introdujo en el año 1977 con carácter excepcional y transitorio como
mecanismo de control para el IRPF, es ya una anomalía entre los sistemas
fiscales europeos. El creciente consenso académico, político y ciudadano
acerca de la conveniencia de su eliminación y los primeros pasos dados
por la Comunidad de Madrid en este sentido abren la puerta a su pronta
eliminación en toda España.